Flora de Lanzarote

Flora de Lanzarote
21/01/2019

A pesar de que la isla es árida y cuenta con un escaso relieve, posee un buen conjunto de especies endémicas.

A pesar de que la isla es árida y cuenta con un escaso relieve, posee un buen conjunto de especies endémicas. En el macizo de famara la norte de Lanzarote, existe el mayor numero de endemismos botánicos por km2 de toda Europa.

En cuanto a la vegetación autóctona sobresale la flora marina las plantas terrestres exclusivas. Las zonas de mayor interés botánico se encuentran en los acantilados de Famara, riscos de los Ajaches, Malpaís de La Corona y playas de arena orgánica.

La isla cuenta con escasa representación arbórea; aunque, eso si, abundan las palmeras especialmente en cauces de barrancos y en los valles. Muchas se encuentran en el municipio de haría, situado en el valle conocido como el de las mil palmeras.

Matorrales de aulagas y matos

Matorrales de aulagas y matos

Forman amplias zonas llamadas vulgarmente «malezas». Se trata de malpaíses muy antiguos donde el suelo, excesivamente salino y pedregoso, sólo admite la colonización de líquenes, aulagas y matos.

Las malezas de Teguise y El Rubicón son las más importantes de la isla por su gran extensión.

Desde el punto de vista florístico la maleza no guarda gran importancia pues carece de taxones endémicos o raros.

Entre las especies más frecuentes figuran: Launaea arborescens, Salsolalongifolia, Suaeda vera, Bassia tomentosa, etc. Además es frecuente la presencia de líquenes epifiticos que dominan el pedregal: Dimelaena radiata, Teloschistes scorigenus y Xanthoria sp.

Vegetación de macizos montañosos

Vegetación de macizos montañosos

En Lanzarote destacan dos macizos montañosos, el Risco de Famara y los Ajaches. La superficie poblada por este tipo de vegetación ha ido menguando en las Islas Canarias debido a la presión humana.

También hay que destacar que ambas formaciones proporcionan abrigo y lugar de nidificación a numerosas especies de la fauna canaria.

Vegetación en saladares

Vegetación en saladares

Las zonas encharcadas durante las mareas altas están ocupadas por una vegetación muy específica, adaptada a la alta concentración de sales ya la inmersión periódica de las mareas. Estas formaciones reciben el nombre de saladares.

En el pasado la distribución de los saladares fue algo mayor y han sido los problemas de contaminación y, sobre todo, la presión del turismo, las causas que han reducido a solo unos puntos concretos y reducidos del litoral lanzaroteño:

Los saladares en general presentan una riqueza florística media pero son comunidades de alto valor paisajístico, faunístico, florístico y biogeográfico. Desde el punto de vista faunístico representan un hábitat ideal para las aves migratorias y limícolas que encuentran comida en estos enclaves tan especiales.

Vegetación en playas

Vegetación en playas

En el litoral lanzaroteño podemos distinguir dos tipos de playas según la naturaleza de sus materiales: las de arenas claras y las de arenas negras.

Vegetación en malpaises recientes

Vegetación en malpaises recientes

Los malpaises recientes están perfectamente delimitados por los materiales volcánicos emitidos durante las erupciones de 1730-36 y 1824, llegando a formar un espacio de unos 200 km2 que alberga al Parque Nacional de Timanfaya. Se pueden observar dentro del Parque materiales más antiguos que quedaron rodeados por las lavas recientes: son los llamados islotes.

El poco tiempo transcurrido desde las erupciones hasta nuestros días, unido a las características climáticas, ha impedido una mayor evolución de los suelos, lo cual dificulta a las plantas vasculares instalarse en ellos.

Así pues, nos encontramos con que la vegetación predominante sobre las lavas es la liquénica, capaz de colonizar la roca desnuda y de contribuir a su disgregación. Se sitúan en aquellas grietas en las que el viento ha depositado materiales finos producto de la erosión y donde puede acumularse humedad. Determinadas plantas vasculares son además capaces de enrraizar sobre piroclastos históricos (cenizas volcánicas).

En cuanto a los islotes, estos ya poseen un suelo formado, y hay que decir que tienen cierta importancia florística; por una parte, al constituir enclaves donde perduró la flora existente antes de las erupciones históricas y, por otra, al constituirse posteriormente en focos de dispersión que proporcionaron en su momento la instalación de plantas en nuevos terrenos volcánicos.

Kunkel y Carrasco (1978), Manzanero (1987) contabilizaron 170 especie de las cuales 15 se consideran cultivadas, 11 son endemismos canarios, 3 son endemismos lanzaroteños:

Como comunidades de interés figuran dentro del Parque las grietas húmedas entre Timanfaya e Islote de Hilario son los tabaibales. Estas constituyen curiosos enclaves por los que escapa calor, además de albergar algunas especies higrófilas entre las que podemos citar: Centaurium tenuiflorum,Juncus acutus, Gna- phalium luteo-album, etc.

Los tabaibales son comunidades de matorrales suculentos típicos del piso basal canario, caracterizados por estar constituidos principalmente por especies crasas del género Euphorbia. El más representativo presente en el Parque I es el tabaibal del Mojón, donde predomina la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) Junto con otras especies como Kleinia neriifolia, Suaeda vera y Lycium intricatum. Otros tabaibales, de menor extensión que el primero, son los de Halcones, Islote de Betancores (ambos con predominio de E. balsamifera) y Caldera Bermeja (constituido principalmente por E. obtusifolia).

A lo largo de la historia, la superficie poblada por este tipo de vegetación ha ido menguando en las Islas Canarias debido a la presión humana. Es de destacar, además, que dichas formaciones proporcionan abrigo y lugar de nidificación a numerosas especies de la fauna canaria.

Ya fuera del Parque Nacional, a uno y otro lado de la carretera que va de Masdache a Yaiza, se extiende una colada volcánica perteneciente a la erupción de 1730-36 caracterizada por la presencia de lavas «pahoe-hoe» y grietas donde pueden sobrevivir helechos como es el caso de Davallia canariensis y Cheilantes catenensis. Lo más interesante de la colada es la existencia de una Crassulacea del género Aeonium. Se trata del endemismo lanzaroteño Aeonium lancerottense. Otras fanerógamas presentes son: Umbilicus horizontalis, Polycalpaea divaricata, Helianthemum canariensis y Micromeria varia.

Vegetación en malpaises antiguos

Vegetación en malpaises antiguos

Este espacio de gran interés vulcanológico, científico y cultural, ocupa el extremo nororiental de la isla de Lanzarote. Se extiende desde el pueblo de Arrieta hasta Órzola y desde el nivel del mar hasta la cota 600 m del Volcán de la Corona.

Desde el punto de vista botánico, los tabaibales dominan el malpaís de la Corona:

El tabaibal del Volcán y Malpaís de La Corona es uno de los más extensos de Canarias y, también, uno de los de mayor diversidad florística de la isla. Entre las especies que acompañan al tabaibal figuran: Kleinia neriifolia, Rubia fruticosa, Lycium intricatum, Ceballosia fruticosa y Asparagus nesiotes

Dentro de Malpíes, en las peñas de Siete Lenguas destaca como especie rara Maytenus senegalensis. Esta especie africana se encuentra en zonas inaccesibles de la isla y sólo se han contanbilizado seis ejemplares en el ámbito insular.

La vegetación rupícola existe en lo bordes del volcán esta compuesta principalmente por pequeñas plantas de la familia Crassulaceae como Kleinia neri Aichryson tortuosum y Sedum nudum. También destaca la presencia de un olivillo, Olea europa ea, siendo su situación en la isla bastante crítica.

A lo largo de todo el malpaís es patente la riqueza de líquenes como Xanthoria resendei, Xanthoria parietina, Lecanora sulphurella y Caloplaca glorieae.

Vegetación de barrancos

Vegetación de barrancos

Los barrancos de la isla de Lanzarote no poseen una vegetación típica o determinada, lo que nos impide asociar una comunidad de plantas específica a los mismos. Dependiendo de la situación, climatología y condiciones edáficas se instalarán o no determinadas especies vegetales y colonias de plantas. Sin embargo, un tratamiento diferenciado merece tanto el Barranco de Tenegüime como el de Elvira Sánchez, por ser enclaves de gran interés botánico.

Palmeral de Haría

Palmeral de Haría

Se trata de un palmeral enclavado en el valle de Haría entre casas y huertas. Antiguamente se contabilizaban más de 10.000 palmeras, cifra que se ha ido reduciendo a lo largo de los años debido a la presión humana.

Esta unidad de vegetación tiene importancia por ser su componente (Phoenix canariensis) un endemismo canario, siendo el conjunto arbolado más importante de la isla que configura, además, un paisaje de gran belleza.

Vegetación en acantilados costeros

Vegetación en acantilados costeros

Al norte de la isla donde se encuentra el Risco de Famara, un importante macroespacio que se extiende de Norte a Sur, desde Punta Fariones hasta el Barranco de la Horca en Teguise.

Desde el punto de vista de la vegetación constituye el enclave más completo de la isla, ya que alberga los distintos tipos de comunidades vegetales existentes en Lanzarote. Su orografía inaccesible, tanto para el hombre cómo para el ganado cabrío, ha permitido el refugio de los endemismos más interesantes y raros de la isla.

El Risco de Famara alberga una importante flora relictual con más de 12 especies exclusivas (Marrero,1992). De los 291 taxones hasta la fecha enumerados, 10 son endémicos de Macaronésia, 24 endémicos de Canarias, 21 endémicos de las islas orientales (Lanzarote y Fuerteventura), 19 son endémicos de Lanzarote y del Archipiélago Chinijo y 14 exclusivos del Risco de Famara.

Las comunidades vegetales existentes en el Risco de Famara obedecen a factores climáticos, edáficos yantrópicos.

Vegetación en médanos litorales

Vegetación en médanos litorales

Tres son los enclaves dunares de Lanzarote que merecen un tratamiento diferenciado: Mancha Vagal, Dunas de Órzola y Dunas de La Graciosa.

El taxón más característico es Traganum moquini que puede llegar a fijar grandes dunas

Flora liquénica

Flora liquénica

Uno de los aspectos más sorprendentes de la vegetación de Lanzarote, a pesar del clima semidesértico de la isla, es la gran abundancia de líquenes que recubren los terrenos volcánicos, tanto los de origen reciente (Timanfaya, Volcán Nuevo, Tinguatón) como otros más antiguos (Malpaís de la Corona, Riscos de Famara). Las pequeñas fisuras y oquedades de los sustratos volcánicos facilitan la fijación de los propágulos liquénicos, sobre todo en los lugares ventosos expuestos a la humedad de los alisios ya la brisa marina. Los líquenes, por lo general, absorben el agua y los nutrientes directamente a través de su tallo, sin que necesiten mayores requerimientos para prosperar.

Hasta el momento se han citado unas 150 especies liquénicas para la isla, aunque posiblemente su número se aproxime a las 200. Hay que tener en cuenta que muchas especies son diminutas y resultan difíciles de detectar, particularmente en los períodos secos, ya que su tallo se hace casi imperceptible.

En los acantilados costeros, como los de Famara, se desarrollan importantes comunidades de orchillas. Estos líquenes, pertenecientes al género Roccella, se recolectaban antiguamente para obtener un tinte púrpura, y constituyeron una de las fuentes de ingreso más importantes para la primitiva economía isleña.



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