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Siete cosas que debes saber antes de bañarte en Lanzarote

Siete cosas que debes saber antes de bañarte en Lanzarote

Siete cosas que debes saber antes de bañarte en Lanzarote
dionidlb | 03/08/2020

Lanzarote se encuentra de moda. Su origen volcánico es el resultado de fenómenos eruptivos surgidos bajo el mar con una gran diferenciación geológica y topográfica, que se ha ido incrementando a lo largo del tiempo por procesos de erosión marina y eólica.

Las playas de Lanzarote son el reclamo más sonoro, el paraíso buscado por quienes han soñado con arena y salitre durante el largo confinamiento. La isla cuenta con un gran número y variedad de playas y calas; de callaos, de arena blanca, de arena rubia, de arena volcánica, de aguas tranquilas, con oleaje. Estos son los siete factores que debes tener en cuenta antes de zambullirte en sus aguas.

Corrientes

El Océano Atlántico, lejos de ser estático, como podría aparentar un día de calma chicha, posee un entramado de corrientes continuas que viajan incesantemente recorriendo cada uno de los hemisferios. En Lanzarote, la corriente procede de latitudes superiores (costa portuguesa) y avanza hacia el sur. Ésta es la conocida con el nombre de Corriente Fría de Canarias, que es el brazo descendente de la Corriente del Golfo.

Las corrientes son un medio de transporte para muchos organismos, como peces, tortugas, focas y mamíferos, que se valen de ellas para recorrer grandes distancias y ahorrar energía. Las tortugas, por ejemplo, nacen en una playa, pasan su juventud navegando por todo el océano y regresan para reproducirse y poner los huevos a la misma playa donde nacieron. Este gran viaje se lleva a cabo gracias a las corrientes. Además de estos grandes animales, las corrientes transportan a multitud de pequeños organismos (invertebrados y algas), tanto adultos como larvas.

A menor escala, en la costa, se aprecian otro tipo de corrientes, como las generadas por el oleaje y las mareas. Éstas son apreciables por los bañistas, los surfistas y los buceadores, que deben tenerlas muy en cuenta para evitar posibles sustos.

Estas aparentemente mansas láminas de agua se mueven con el sentido de la marea, lanzando mar adentro o tierra arriba a quien ose perder pie en ellas: allá donde cubre existen más posibilidades de que exista una corriente.

Oleaje

Las olas son, sin duda, fuente de inspiración para escritores y cantantes. Es el recurso de ocio de surfistas y bañistas aventurados, pero es también la manera que tenemos de apreciar el poder y la fuerza implacable del mar.

Es habitual que las playas del norte y del oeste, más expuestas a mar abierto que se encuentren jalonados por las espumas de las olas. Hay playas de reconocido renombre por ello, atrayendo a cientos de surfistas cada verano. Famara, Playa de Atrás, Bajo Risco… Todas ellas comparten características: playas anchas, abiertas al Atlántico, enmarcadas por grandes acantilados.

A la hora de prevenir, siempre es buena idea saber cuánto oleaje habrá consultando páginas como Windguru o Surf Forecast, donde se da información precisa de vientos y marejadas. Una vez en la playa, lo mejor son las banderas y señales de los socorristas que, a tal efecto, sitúan zonas de baño allí donde las olas rompen más fuerte.

¿Por qué esta decisión? La rompiente es la zona más adecuada para el baño: el agua que las olas empujan hacia la playa vuelve al mar por los laterales, creando las corrientes de resaca y la peor zona posible para darse un chapuzón. Allí cubre más, fruto de la fuerza de la corriente y, por tanto, provoca una sensación engañosa: allí donde no rompen olas es porque cubre y, si cubre, es que existe una corriente.

Los socorristas

El cuerpo de vigilantes playeros que coordina Emerlan y otras empresas dedicadas al salvamento en nuestras playas se ocupan de, al igual que este artículo, prevenir a los bañistas y visitantes de las playas de Lanzarote de los peligros de las mismas. La diferencia es que ellos os rescatarán si, por despiste o imprudencia, os adentráis en esa zona de la playa donde no hay olas y resulta que hay una corriente fuerte.

Mientras que en países como Francia o Estados Unidos los socorristas son una autoridad, en España su papel se encuentra difuso y no es delito saltarse sus indicaciones. La mayoría de los accidentes de producen después de las 19.00 horas, cuando los socorristas recogen sus bártulos y prismáticos.

Tenemos que hablar de la bandera roja y de por qué es necesario que la respetes. Haz caso a las banderas y señales de los socorristas. Y si el mar está en calma, aprovechemos: cuando duerme como un oso hibernando, no hay océano más bello que el Atlántico.

Mareas

La marea es un fenómeno cotidiano para la mayoría de los pueblos costeros; el mar inunda nuestras costas dos veces al día. La marea es un espectáculo bonito de observar y fácil de entender. Si durante nuestras vacaciones de verano, cuando aprovechamos para disfrutar de la costa y del buen tiempo, nos quedan ganas de observar el mar, nos daremos cuenta de que la marea se retrasa 45 minutos cada día. Es debido a que la Luna sale 3/4 de hora más tarde, puesto que el día lunar es ligeramente más largo que el día solar, por el cual se rigen nuestros relojes. También, observaríamos que cuando hay luna llena o luna nueva (no hay Luna), las mareas son más altas que cuando hay cuarto menguante o creciente.

El desconocimiento respecto a las mareas puede provocar accidentes serios: muchas calas son fácilmente vadeables en bajamar, pero no tanto cuando la marea comienza a ascender. Son muchos los que se adentran aprovechando que el mar está lejos, pero no cuentan con que, seis horas después, esa playita escondida que ahora aloja tu baño naturista puede ser sólo agua y olas.

El nivel de marea que se consulta en periódicos y en tablas especializadas, es la altura en centímetros sobre el nivel teórico más bajo posible de la bajamar.

Temperatura

La temperatura del agua en el océano no es homogénea, al igual que no lo es en los continentes. En Irlanda, el agua está más fría que en Canarias y, aquí, más que en el Caribe.

Las temperaturas medias del agua superficial en Lanzarote son de 17º C en invierno y de 25 ºC en verano. En las zonas profundas, también hay cambios, pasando de los 20-25 ºC en la superficie a menos de 10 ºC a 100 m.

En el mar, la mayoría de los animales poseen en el interior de su cuerpo la misma temperatura que el medio que les rodea; por ello, de estos animales se dice comúnmente que son de sangre fría o, más técnicamente, poiquilotermos. Esto influye en su actividad: cuando el agua es más cálida, la vida en el mar se mueve más activamente que cuando desciende varios grados. Es lo mismo que observamos con los reptiles en tierra; en verano están más activos que en invierno. Hay muy pocos animales marinos de sangre caliente u homeotermos, entre los que destacan las aves y los mamíferos como focas, delfines o ballenas.

Hay que destacar, también, que el agua es 24 veces más conductora del calor que el aire; por eso, cuando pasamos uno rato en el agua, sentimos frío, ya que capta el calor de nuestro cuerpo 24 veces más rápido que el aire.

El Sol calienta el agua superficial, fenómeno que se puede apreciar en Canarias a una pequeña escala espacial, de manera que, en las zonas sur de las islas, el agua suele estar un grado más caliente que en las zonas norte.

Salinidad

Es por todos conocido que el agua de mar es salada. Pero ¿es igual de salada en Canarias que en Galicia o que en el Mediterráneo? Pues bien, la respuesta es sencilla. La salinidad en el océano es bastante homogénea, pero no idéntica. En los mares cerrados o semicerrados, como el Mar Muerto o el Mediterráneo, es más elevada, debido a que la evaporación es mayor que el aporte de agua dulce.

Si dejamos evaporar un litro de agua de mar, obtendremos aproximadamente 36 gramos de sal; es así, precisamente, como se mide la salinidad en el agua, indicando cuantos gramos de sal están disueltos en un litro de agua. A modo de comparación, Lanzarote presenta valores típicos de 36 g/l, mientras que en la desembocadura de los grandes ríos es de 7g/l, llegando a ser de 46 g/l en los mares del trópico, debido a la fuerte evaporación.

Densidad, moverse con libertad

La densidad del agua de mar es un poco mayor que la del agua dulce y 800 veces mayor que la del aire. Como consecuencia de esta diferencia de densidades, podemos flotar más fácilmente en el mar que en una piscina o en un río, mientras que no podemos hacerlo en el aire.

La fauna marina es capaz de regular su flotabilidad, decidiendo la profundidad a la que desean estar. Esto es un aspecto nuevo para animales como nosotros que únicamente nos movemos sobre el suelo y somos completamente dependientes de la gravedad. En tierra, son pocos los privilegiados que pueden volar, como los insectos o las aves. En el mar, casi todos saben nadar y son pocos los que se arrastran o necesitan el suelo para caminar. Se podría decir que el mundo marino tiene tres dimensiones para la mayoría de los organismos que lo habitan. Esto sucede gracias a la densidad del agua de mar.



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