Patrimonio arqueológico de Lanzarote

Patrimonio arqueológico de Lanzarote
27-11-2018

Lanzarote posee un importante legado arqueológico que nos permite adentrarnos en los distintos escenarios donde se desarrollaba la vida de las poblaciones prehispánicas de la isla.

Lanzarote cuenta con un importante legado arqueológico testigo de los años, que nos permite adentrarnos en los distintos escenarios donde se desarrollaba la vida de las poblaciones de la isla.

A través de estos vestigios podemos saber más de unos habitantes que desde siempre han suscitado la curiosidad de los investigadores, y sobre los que aún queda mucho por desvelar.

Los monumentos arqueológicos de Lanzarote no son solo una clara referencia de origen bereber o amazigh sino, también, de las adaptaciones, influenciadas y particular evolución seguidas en un ámbito de singular aislamiento.

Estos monumentos, en ocasiones ignorados, cuando no salvajemente expoliados, resultan de gran valor para interpretar el pasado de la isla.

San Marcial de Rubicón

San Marcial de Rubicón

En la costa sureste de Lanzarote, al pie del macizo antiguo de Los Ajaches, en la zona de Papagayo, se sitúa el que se ha considerado primer asentamiento europeo en el Archipiélago Canario: San Marcial del Rubicón. Este enclave está en relación con la conquista franco-normanda de la isla, llevada a cabo por Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, en los inicios del siglo XV.

Las condiciones naturales del lugar, en el estrecho que separa Lanzarote de la isla de Lobos y Fuerteventura, en una zona que permitía el fondeado de las naves; así como la existencia de agua y la posibilidad de construir una fortificación, determina- ron su localización y facilitaron su nombramiento como el primer obispado de Canarias en 1404 con el nombre de Obispado Rubicense.

Un incipiente núcleo que presentaba una torre, una iglesia-catedral, varios pozos, viviendas, un cementerio y zonas fabriles. Sin embargo, Teguise terminaría por hacerse con la hegemonía económica, poblacional y política. El traslado de la catedral a Gran Canaria, en 1485, precipitaría la decadencia de San Marcial, a lo que sin duda contribuyeron los ataques piráticos.

Los elementos más destacados son los pozos por su gran importancia en una isla con escasos recursos hídricos. Se encuentran a lo largo del cauce del barranco, al que en definitiva dan nombre. Aunque existe la referencia de siete pozos, en la actualidad se conocen sólo cuatro, de los que dos parecen ser los más antiguos:

  • El Pozo San Marcial es el más cercano a la playa, y ha sufrido sucesivas reutilizaciones. Se accede por una rampa, que da acceso a dos cámaras, que presentan el techo abobedado.
  • El Pozo de la Cruz, separado del anterior unos 40 metros, cauce arriba, cuenta con una cámara abierta al exterior por un brocal, y un acceso escalonado. Aquí se encuentran una serie de grabados rupestres. Uno de los más significativos es una figura triangular, considerada una representación de la diosa fenicia Tanit. Además, aparecen dos motivos geométricos, que responden a las características siluetas de pies humanos.

La antigua torre, que pudo tener una línea perimetral de 6,80 por 6,80 metros, contaría además con otros elementos defensivos que la rodeaban. Se encuentra en un promontorio, sobre la playa y en la margen derecha del barranco de los Pozos. 

En el margen izquierda de dicho cauce, en una pequeña colina se ubicarían los restos de la primitiva iglesia-catedral de San Marcial, con unas dimensiones hipotéticas de 13'5 m de largo por 7 m de ancho. Las labores arqueológicas efectuadas no han proporcionado restos asociables a esta construcción, identificada sólo por la cruz erigida hacia 1862, cuando el párroco de Yaiza reconoce sus cimientos en este lugar.

Sitio arqueológico de El Bebedero

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El sitio arqueológico de El Bebedero ocupa una hondonada muy apta para el establecimiento humano, tal y como lo demuestran el elevado número de restos arqueológicos allí depositados y la potente secuencia estratigráfica que los encierra. En él se han llevado a cabo cuatro campañas de excavaciones arqueológicas (1985, 1987, 1990 y 2010), que han reportado un elevado número de datos, tanto de carácter arqueológico como paleontológico y medioambiental.

Algunas de las informaciones recabadas han resultado fundamentales de cara al conocimiento de la historia más antigua de las islas, especialmente en cuanto a la relación que se estableció entre Canarias y las culturas mediterráneas de la Antigüedad tardía.

En el contexto de la secuencia estratigráfica aportada por El Bebedero, se registró casi un centenar de fragmentos cerámicos modelados a torno pertenecientes a grandes contenedores anfóricos, varios artefactos metálicos elaborados en hierro, cobre y bronce, y un abalorio de vidrio. La posición estratigráfica que ocupaban esos elementos, la serie de dataciones C14, el estudio tipológico, además de las analíticas petrológica, metalográfica y vítrea permitieron asegurar su mayoritaria adscripción a la cultura romana, con unos límites temporales enmarcados entre finales de la República y comienzos del Bajo Imperio Romano. 

Caldereta de Tinache

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El sitio de la Caldereta de Tinache incorpora un yacimiento que en los años 70’ del pasado siglo XX fue casi totalmente destruido debido a la extracción del relleno sedimentológico con destino a la construcción de enarenados. 

En el verano de 2005 se efectuó una primera campaña de excavaciones que tuvo su continuación en una segunda durante el año 2010. La remoción que sufrió el lugar redujo críticamente las áreas intactas donde era posible localizar registros arqueológicos en posición primaria; no obstante, la presencia de potentes perfiles estratigráficos muy similares a los observados en El Bebedero y otros sitios de la isla, proporcionaron una secuencia cronológica para la ocupación humana del lugar que arranca en el siglo II d.n.e., en plena fase romana, y llega hasta el siglo XI d.n.e. Pero además, la profundidad y estructura de los perfiles permitió observar la existencia de notables alteraciones medioambientales a lo largo de los últimos dos milenios, muy marcadas a partir del cambio de Era, coincidiendo con la presencia en la isla de gentes romanas y/o romanizadas procedentes del Círculo del Estrecho.

Yacimiento El Descubrimiento

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El hallazgo en La Graciosa de numerosos fragmentos de cerámica realizada a torno, y que las dataciones sitúan entre el 1.100 y el 900 antes de Cristo, podría implicar que a Canarias llegaron navegantes a final de la edad de Bronce. 

La localización de restos arqueológicos datados en fechas tan tempranas "carece de antecedentes no sólo en la arqueología canaria sino en toda la fachada atlántica africana" y abre "nuevas perspectivas sobre la antigüedad del conocimiento de las islas",

Se trata de fragmentos amorfos de cerámica a torno, de coloraciones rojiza, naranja y ocre-amarillento.

Poblado de Zonzamas

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La amplia llanura central de la isla, así como el área sepultada por las erupciones de 1730-1736, son consideradas las zonas de mayor población aborigen de Lanzarote y acogen los yacimientos arqueológicos más importantes de la Isla.

Este sería el espacio donde los majos (los aborígenes) levan- taran el Poblado de Zonzamas o Cueva de los Majos (no confundir con la Cueva del Majo, en Tiagua). A pocos kilómetros se encontraba otro núcleo importante, la Gran Aldea, la actual Teguise.

El poblado de Zonzamas presenta un conjunto arquitectónico singular, dentro del panorama arqueológico canario. Se trata de cinco construcciones semisubterráneas que en ocasiones tienen  planta circular u oval, y en otras, planta rectangular. Está parcialmente rodeado de una muralla de grandes piedras, actualmente en mal estado de conservación, que encastilla la cueva conocida tradicionalmente como Palacio de Zonzamas, lugar de residencia del último jefe de la Isla.

  • En el interior del recinto hay varias construcciones conocidas como casas hondas (uno de los tipos de viviendas primitivas de la isla), que se caracterizan por tener su piso bajo el nivel del suelo y, de esa forma, hacer que la parte superficial fuese de baja altura, con lo que quizá se pretendía mitigar los efectos del viento.
  • Existen otras construcciones cuya funcionalidad se desconoce, destacando un recinto rectangular, en parte enterrado, que se compone de un pasillo central y varios compartimentos simétricos a los lados de éste. Se les han atribuido diversas utilidades tales como almacén o lugar de reunión.

Los ultimos estudios apuntan que pudo haber sido vivienda del último dignatario de la Isla, Guadarfía (Wadarfi, ‘liberado’).

El poblado, una vez conquistada la isla, seguiría siendo habitado, este dato ha sido confirmado por los estudios arqueológicos que han revelado tres niveles de ocupación diferentes. En el más profundo, los materiales extraídos son de fabricación exclusivamente prehistórica, mientras que en los superiores se mezclan con otros de importación europea: fragmentos de clavos, hierros, cerámicas andaluzas del siglo XVI y cerámicas tipo Mojón, una tradición alfarera de la Isla que pervivió hasta fechas recientes.

La Piedra del Majo

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Situada junto a la Quesera de Zonzamas encontramos, es una estación de grabados rupestres compoesta por dos sectores de uno y cinco paneles respectivamente, con un total de catorce siluetas de pies humanos (podomorfos).

Al sur de las peñas, se localiza atra zona con material arqueológico aborigen y algunas estructuras de piedra seca con planta de tendencia cuadrangular, aunque con las esquinas redondeadas.

A unos 50 metros de la Quesera de Zonzamas se encuentra el efequén o construcción religiosa de forma circular propia de Lanzarote y Fuerteventura. Está compuesto por un círculo de piedras. Sebastián Jiménez Sánchez identifica esta edificación con un tagoror.

Poblado Fiquinineo

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En el antiguo poblado Fiquinineo o poblado de la Peña de las Cucharas, cerca del actual Teguise, las excavaciones han dado como resultado importantes hallazgos arqueológicos, demostrando la confluencia de la cultura de los majos de un enorme valor cultural, este  enclave, es uno de los más importantes de la isla por sus altos valores históricos y patrimoniales. Constituye un importante conjunto habitacional que se completa con el cercano yacimiento de Las Cruces. 

Es uno de los yacimientos con restos precoloniales más relevantes de los que hay en Lanzarote, casi equiparable en cuanto a su valor arqueológico y patrimonial con el de Zonzamas; Asimismo, gracias a las excavaciones efectuadas, se conoce que se trata de un asentamiento que a raíz de la invasión y conquista normanda, es ocupado por la población morisca traída como esclava a Lanzarote.

En Fiquinineo se han descubierto ocho recintos de casas y a unos cien metros hay otras diez sin investigar. El lugar destaca por la presencia de restos de las culturas, entre otras, de majos, moriscos y portugueses. Gracias al hallazgo de una semilla de cebada carbonizada se ha podido datar sus restos más antiguos corresponden a 1290.

A principios del siglo XIX el poblado de Fiquinineo fue sepultado por tormentas de arena, lo que facilitó que las construcciones se hayan conservado hasta hoy en un estado bastante aceptable.

La Cueva del Majo

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Se sitúa en las afueras, al noreste de Tiagua, en los terrenos pertenecientes al cortijo “Museo Agrícola El Patio”, a unos 250 m al Este de la casa de dicho cortijo.

La Cueva del Majo es una cueva natural en tubo volcánico abierta al nivel del suelo. Rectangular y con amplias dimensiones, dividida mediante sólidos muros de piedra seca, en nueve compartimentos, colocados a lados de un pasillo central.

A ella se accede descendiendo a través de varios escalones que comunican con una amplia cámara cuya altura permite el fácil tránsito por su interior, pues la cámara tiene una altura de 4,3m.

Entre los materiales recuperados, son numerosos los fragmentos de cerámica aborigen, tanbien se econtraron diversos utensilios de piedra, tales como bruñidores, cortadores, trozos de piedras de molinos de mano giratorios, trituradores, etc., todo lo cual se exhibe en el referido museo.

La “Cueva del Majo” durante la Guerra Civil fue un refugio y posteriormente como vertedero. En la actualidad tiene un aceptable estado de conservación.

Yacimiento arqueológico de Buenavista

Yacimiento arqueológico de Buenavista

Buenavista se localiza en la región central de la isla de Lanzarote, a unos 8 km en línea recta de la costa norte, con una excelente visión sobre los Riscos de Famara y el Archipiélago Chinijo.

El yacimiento arqueológico de Buenavista se evidenció durante una extracción de "rofe" que, en la década de los años 70’ del pasado siglo.

En el año 2006 se puso en marcha la primera campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Buenavista, trabajos que se prolongaron durante los tres años siguientes. Como resultado de esas cuatro campañas se recuperó una gran cantidad de información y de registros arqueológicos contextualizados en una amplia estructura constructiva, destacando varias decenas de fragmentos cerámicos modelados a torno correspondientes a varios recipientes (ánforas y otros contenedores) y una terracota, diversas piezas metálicas pertenecientes a objetos elaborados en bronce, cobre y hierro, y un abalorio de vidrio, todo ello inmerso en una secuencia crono-estratigráfica que lo sitúa en el ámbito de la cultura fenicio-púnica establecida desde finales del II milenio a.n.e. en el Círculo del Estrecho.

La amplia serie de dataciones y los registros materiales aportados por Buenavista, junto con los datos proporcionados por el cordón litoral de La Graciosa (yacimiento de El Descubrimiento), plantean nuevas e interesantes posibilidades en relación con el proceso inicial de colonización humana del archipiélago canario y con respecto al momento en que se inició la presencia fenicia en el Atlántico africano.

Queseras de Lanzarote

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Uno de los elementos que presenta mayor singularidad dentro de la arqueología de Lanzarote, lo suponen estas queseras. Su denominación hace referencia al parecido que tienen con un gigantesco molde para elaborar queso, aunque, desde luego, no tienen nada que ver con tales menesteres. De hecho, en la actualidad, sigue constituyendo un enigma su utilidad y significado.

Se tienen referencias de tres de estas queseras.

  • La Quesera de Zonzamas.
  • La Quesera de Bravo.
  • Una tercera quesera, descubierta en San Bartolomé, al excavarse los cimientos de una casa, fue destruida.

Los majos (aborígenes) realizaron estas construcciones en una superficie plana, labrando en la roca basáltica, una serie de canales alargados, más o menos paralelos, de varios metros de largo y que, a su vez, presentan algunas pequeñas divisiones internas.

De esta forma, cada una de las acanaladuras se pudo haber formado por el desgaste ocasionado en la molienda. Apoya esta teoría el hecho de que se han localizado junto a ellas instrumentos líticos, cuya función fue la de machacar o moler.

Sin embargo, se han realizado otras interpretaciones, considerándose que podrían servir para recoger agua, o ser un lugar de uso cultural. Así, estos canales podrían haber estado destinados a recoger la leche derramada en las ofrendas, que, según los cronistas, formaba parte del ritual religioso de los aborígenes lanzaroteños.

No obstante, su localización y características, no parecen responder a la descripción que se hace de dichos adoratorios. En el norte del continente africano, en Marruecos, también se conocen este tipo de construcciones, sin que se les haya dado una interpretación definitiva.

Quesera de Zonzamas

Se encuentra próxima al poblado de Zonzamas, entre las montañas de Zonzamas y de Maneje, con vistas a Arrecife

Quesera de Bravo

La Quesera de Bravo, se halla en pleno Malpaís de La Corona, cercana a los Jameos del Agua, no muy lejos de una serie de casas hondas

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