Palacio Herrera

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18-01-2019

Vivienda del siglo XVI de Don Agustín de Herrera y Rojas, I Marqués de Lanzarote, convirtió a La Villa en el centro político y social de las Islas Canarias

Este palacio, casa Don Agustín de Herrera y Rojas, I Marqués de Lanzarote, fue sede del gobierno de la isla de Lanzarote desde el siglo XVI en adelante, hasta que los diversos ataques protagonizados por los berberiscos lo fueron perjudicando gravemente, terminando por arruinarlo la invasión de Morato Arráez que se produjo durante el mes de mayo de 1618. El palacio de los marqueses dejó de ser utilizar  como sede administrativa insular probablemente a finales del siglo XVII

El palacio del marqués convirtió a La Villa en el centro político y social de las Islas Canarias, consistía en una construcción amplia, de grandes proporciones, tal como evidencia el importante número de piezas de madera que componían el armazón de la techumbre, así como los varales de las ventanas, puertas y balcones; además de la importante cantería suministrada para su reconstrucción. Ocupaba la manzana trasera de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, limitando con el actual Callejón de la Sangre, la calle de Herrera y Rojas, la calle del Espíritu Santo y al norte con los límites de la antigua Mareta Grande de la Villa.

Durante el siglo XIX, se construyó otra mansión que trataba en vano de imitar la original y cuando se llevaban a efecto las labores de cimentación, se encontraron accidentalmente en el subsuelo fragmentos de la antigua arquería. Del tamaño de la primitiva casa habla el hecho de que actualmente su superficie sea compartida por seis viviendas. De este conjunto, sólo una podría considerarse como el verdadero palacio de los Herrera encontrándose en su interior como señal de identidad arqueológica, una piedra con grabados podomorfos.

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