Constituyen zonas amplias de la isla denominadas vulgarmente «malezas». Se trata de malpaíses muy antiguos donde el suelo, excesivamente salino y pedregoso, sólo admite la colonización de líquenes, aulagas y matos.
Las malezas de Teguise y El Rubicón son las más importantes de la isla por su gran extensión. Desde el punto de vista florístico la maleza no guarda gran importancia pues carece de taxones endémicos o raros. Entre las especies más frecuentes figuran: Launaea arborescens, Salsolalongifolia, Suaeda vera, Bassia tomentosa, etc. Además es frecuente la presencia de líquenes epifiticos que dominan el pedregal: Dimelaena radiata, Teloschistes scorigenus y Xanthoria sp.