Lanzarote, la isla con más aspecto volcánico de Canarias, tiene protegido el 41,4% de su territorio, incluido el
Archipiélago Chinijo. Es, a su vez, una de las tres reservas de la Biosfera de Canarias. La declaración de la
Unesco que la convirtió en
Reserva de la Biosfera en 1993 supone un reconocimiento al ejemplo de desarrollo sostenible que ha sido Lanzarote para el Archipiélago.
Su primer espacio protegido data de 1974. Es el Parque Nacional de Timanfaya, el campo de volcanes de 5.107 hectáreas que reúne muestras de casi todas las estructuras volcánicas presentes en la Isla. Posteriormente, la Ley de Espacios Naturales de Canarias sumó una docena más de lugares protegidos de distintas categorías. Así, hoy son trece: cinco monumentos naturales, dos parques naturales, dos paisajes protegidos, dos sitios de interés científico y una reserva natural integral.