Enarenados artificiales

Enarenados artificiales
21-01-2019

Los enarenados están construidos por suelos cubiertos con lapilli (cenizas volcánicas) Su finalidad es la de conservar la humedad del subsuelo.

Los enarenados están construidos por suelos cubiertos con lapilli (cenizas volcánicas) Su finalidad es la de conservar la humedad del subsuelo. Se limpia el suelo de piedras para cultivar y sobre este se pone una capa de lapilli de 10 a 15 centímetros. El suelo puede mantener la humedad incluso doce meses después de las últimas lluvias caídas, obteniéndose unos rendimientos agrarios comparables a los del regadío, con precipitaciones que apenas superan los 100 mm anuales. El cultivo predominante es la cebolla, pero también se dan el melón, la sandía, los boniatos, legumbres, papas, millo y otros cereales.

La variedad de cultivos que se han ido adaptando al agrosistema lanzaroteño hay que relacionarla directamente con su aislamiento tradicional, lo que ha provocado la necesidad de una cierta autarquía en lo que a la producción de alimentos se refiere. Además, el agotamiento de los suelos que originan el cultivo de batatas, sandías o melones, exige rotaciones con leguminosas e incluso barbechos.

Lanzarote se presenta como un espacio en el que ha sido necesario la adaptación de las semillas a un medio sumamente árido. Baste recordar que tanto los boniatos como la sandía y el melón, son cultivos de origen tropical (África Central e India Monzónica ), muy termófilos y que absorben bastante humedad. La adaptación al medio insular se pone de manifiesto también en algunas variedades de papas, así como una variedad de millo (millo enano, de bajo porte y singular sistema radicular). La cebolla es el cultivo más extendido debido a su alta productividad que se debe, en parte, al intercambio de semillas con otras islas.

Los enarenados artificiales también juegan un papel importante en la lucha contra la erosión, al permitir la infiltración del agua de lluvia, evitando la escorrentía. Las dificultades de los enarenados radican en su escasa vida media, de 15 a 20 años, al cabo de los cuales hay que renovarlos pues se ha mezclado la ceniza con la tierra. A ello se añade el problema del laboreo (abonado) y el tratamiento de plagas.

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