El Jable

El Jable
21-01-2019

La aridez manifiesta de Lanzarote queda enjugada con la utilización de los jables, pues estas arenas de origen orgánico conservan y condensan la humedad.

Los jables (arenas) cubren el suelo arcilloso. Después del arado del suelo, se abren los hoyos hasta llegar a la arcilla se pone estiércol y guano junto a la semilla, cubriéndose finalmente con el mismo jable. De esta manera se cultivan batatas y, en menor medida, cala- bazas, coles, tomates, sandías y otros cultivos. Este tipo de cultivo se puede observar en otras islas de la Macaronesia, como en Porto Santo (Madeira) o Sal (Cabo Verde).

Para luchar contra los constantes vientos que soplan del NE se cercan las parcelas de cultivo con bardos, generalmente hechos con paja de centeno. Los bardos se disponen de forma perpendicular y paralela a los vientos dominantes. Otra de sus funciones es la de detener las arenas eólicas ya que si no, las partes aéreas de las plantas serían no sólo golpeadas, sino que al actuar como obstáculo quedarían enterradas.

La aridez manifiesta de Lanzarote queda enjugada con la utilización de los jables, pues estas arenas de origen orgánico conservan y condensan la humedad. Asimismo favorecen el crecimiento y desarrollo de las plantas al actuar como aislante térmico. Las características de los jables permiten sorprendentemente el cultivo de hortalizas exigentes en agua en un régimen de secano.

Después de conocer una época de apogeo en torno a los años sesenta, los jables se han visto afectados por un abandono paulatino. Hoy se siembran batatas y sandías en una extensión inferior a las 400 hectáreas.

Blog: Lo más leído