Se encuentra en el pueblo de Mozaga -municipio de San Bartolomé-, en el centro geográfico de la Isla. Su presencia delimita dos paisajes bien diferenciados: el del centro, en el que predomina el jable -arena de playa-, y el del sur, que es eminentemente volcánico. Tomando la dirección del poniente, da comienzo el paisaje característico de La Geria.
Desde lejos se advierte este Centro por la presencia de la escultura Fecundidad, realizada por César Manrique en homenaje al labrador lanzaroteño.
Lo primero que llama la atención es la monumental pieza escultórica de color blanco, confeccionada con tanques de metal de viejos barcos y que se alza sobre un pequeño promontorio.
El Museo del Campesino recrea la arquitectura tradicional de Lanzarote y sus detalles constructivos, como balcones, chimeneas, puertas y ventanas... El conjunto está formado por diversos grupos de estancias. En el cuerpo central se encuentra un restaurante dedicado exclusivamente a la gastronomía típica de la Isla, pudiéndose degustar variados platos de la cocina popular.
Un segundo conjunto alberga un taller de cerámica y una exposición de piezas de barro del artesano Juan Brito, la mayor parte de las cuales reflejan la evolución de la técnica de molienda del grano. Se pueden apreciar diversos útiles agrícolas y la reproducción de la estancia de una vieja cocina.
El tercero y último acoge la tienda y diversas estancias con mobiliario y elementos referidos al pasado: fotografias, productos artesanales textiles, aperos, vestidos...
Al llegar al Centro resulta inevitable acercarse a la base del Monumento a la Fecundidad, al que se accede a través de una escalinata de piedra situada junto al aparcamiento. De regreso, comienza el recorrido por el Museo. Junto al aparcamiento se encuentra una tahona, un molino de tracción animal utilizado en el pasado para moler el grano.
Se recomienda comenzar la visita por la muestra de trabajos de barro. En la sala destacan las piezas que reproducen las distintas técnicas utilizadas a lo largo de la historia para moler el grano, comenzando por las queseras aborígenes. Igualmente se exponen algunos molinos de mano de piedra.
La estancia contigua contiene diversos útiles agrarios, como desgranadoras, dando paso al taller de cerámica, pudiéndose observar en vivo una ancestral técnica artesanal y la confección de los afamados Novios de El Mojón. Por último se aprecia la reproducción de una cocina típica del medio rural del pasado.
A continuación se pasa a otro conjunto, iniciándose el trayecto por la tienda, desde la que se accede a diversas estancias. Los elementos que se muestran ayudan a comprender cómo era Lanzarote ayer. Por último, se recomienda acercarse al restaurante para degustar alguno de los platos de la gastronomía isleña