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Teguise, un deleite para los sentidos

Teguise, un deleite para los sentidos

Teguise, un deleite para los sentidos
dionidlb | 9-10-2019

La Villa de Teguise fue la capital de la isla desde la Conquista en el siglo XV hasta 1852 y hoy en día alberga valiosos ejemplos de arquitectura civil, religiosa y militar y tiene uno de los cascos históricos mejor conservados de toda Canarias. Las calles de La Villa han sabido conservar sus grandes valores culturales y dan una visión fidedigna de la evolución arquitectónica de Lanzarote desde el siglo XVI.

La ciudad fue fundada en 1418 por Maciot de Bethencourt, uno de los comandantes que conquistaron la isla, aunque ya había poblados aborígenes en la zona. Con el paso de los años, el núcleo fue adquiriendo mayor importancia económica, social y administrativa, al tiempo que se iba dotando de un rico patrimonio arquitectónico, ya que no obstante era la residencia de las familias más pudientes de la isla como por ejemplo la familia Herrera.

El camino que recomendamos para conocer a fondo la historia de la Villa de Teguise comienza desde lo alto, en el Castillo de Guanapay, una construcción militar que era vital para defenderse de los continuos ataques de piratas o corsarios que cíclicamente y durante siglos asolaron Lanzarote.

Una vez dentro del casco histórico el mejor lugar probablemente para empezar a descubrir su entramado sea la plaza del central del pueblo, que hoy se conoce como plaza de la Constitución y que está presidida por la Iglesia de Nuestra Señora Guadalupe. Este edificio religioso surge desde el inicio de la propia ciudad en el siglo XVI, aunque la ermita mudéjar primigenia fue experimentando numerosos cambios. El más trágico fue en 1909 cuando después de un incendio hubo que recomponerla casi por completo.

Junta a la Iglesia de la Guadalupe también se puede disfrutar de la antigua Casa de Correos del siglo XVIII. En la plaza de la Constitución también se encuentra el magnífico ejemplo de arquitectura civil culta del Palacio Spínola y a un lado la Cilla de Diezmos y Primicias, un edificio que servía para guardar la reserva de granos para los años poco productivos.

Hacia el suroeste desde la Cilla hay varios ejemplos notables de casas particulares. La casa de Marqués de Herrera, de la que hoy nos queda una reconstrucción pero que en su momento era un gran palacio que fue destruido en ataque de piratas. Muy cercana está la casa de Spínola Bethencourt que es el antiguo Teatro Municipal, aunque ha tenido diferentes usos durante su historia como orfanato o iglesia. 

Siguiendo hacia el sur desde la plaza de la Constitución nos encontramos con la casa Fajardo del siglo. XVIII y la Ermita de la Vera Cruz que alberga varias obras importantes de arte sacro como un Cristo crucificado traído de Portugal en el siglo XVII o una figura barroca de la Virgen del Rosario. Desde la casa Fajardo al suroeste está la Casona de Perdomo un perfecto ejemplo de arquitectura canaria del siglo XVIII que hoy es el Archivo Municipal. Al lado está la casa de Los Curbelos del siglo XVIII y pegada la casa de D. Eligio que destaca por su poderosa fachada.

Cerca de la plaza, también destaca el ejemplo de la casa Torres, una gran mansión de estilo canario del siglo XVIII. Ya saliendo del centro hay dos ejemplos magníficos de la importancia conventual que tuvo la Villa de Teguise en el pasado con los conventos de Santo Domingo y San Francisco. de los que hoy se conservan sus respectivas iglesias destinada ahora a usos culturales.
En definitiva, un paseo por el más señorial de los pueblos de Lanzarote, convertido hoy en museo al aire libre en un magnífico estado de conservación y que encima posee uno de los mejores ejemplos arquitectónicos de Canarias. Un deleite para los sentidos.




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