Municipio de Arrecife

Municipio de Arrecife
6-09-2018

La capital de la isla desde el siglo XIX, es el centro administrativo y comercial que acoge a más de la mitad de la población insular

Arrecife acoge los puertos pesquero y comercial y la separa del aeropuerto una distancia de apenas seis kilómetros. Adquirió el rango de municipio independiente en 1798, a raíz de la pujanza del tráfico marítimo. En los último años ha sufrido un crecimineto de la población de varios miles de habitantes, hasta haber superado ya la cifra de 50 mil habitantes, un 43 de la población insular.

El núcleo originario de la ciudad es el Charco de San Ginés , donde se edificó una primera ermita y varias casa de pescadores: en el primer cuarto del siglo XVIII, la población se cifra en 73 habitantes, un siglo después, en tres mil.

Historia 

La historia de Arrecife y la de su Puerto están íntimamente ligadas, ya que desde sus primeros moradores hasta los actuales, han vivido en gran medida de y para el mar. Puerto primero y después ciudad, nació poco después de la llegada de Juan de Béthencourt; ya en 1477, las naves de Diego de Herrera avituallan y cargan materiales en este lugar.

Pronto se hace precisa la construcción de un castillo que la defendiese de los continuos ataques piráticos; así, en 1574 se comienza a edificar el de San Gabriel, complementando su sistema defensivo en 1599, bajo la dirección del ingeniero Leonardo Torriani.

Ya en el siglo XVIII, 1771, se erige el Castillo de San José. Con estas dos fortificaciones se garantizaba la defensa de la localidad y, por consiguiente, de su comercio.

La parroquia de Arrecife se crea en 1798, bajo el mismo patrocinio que contara la ermita de San Ginés, quien dicen se apareció en el lugar ayudando a sus habitantes en los momentos difíciles.

A comienzos del siglo XIX, en 1812, se consigue la municipalidad y en 1847 el traslado del Juzgado Militar, alcanzando la capitalidad insular, que ostentara Teguise, en 1852.

Geografía 

El más pequeño de los municipios de Lanzarote, en cuanto a superficie, se sitúa hacia el centro de la isla, dando al este con el mar.

Una línea recta define su límite sur con el vecino San Bartolomé. El borde oeste con Teguise, sigue asimismo una línea casi recta, mientras que la divisoria norte, con este mismo municipio, va a ceñirse al borde de una colada lávica emitida en las erupciones de 1730-1736.

De esta forma, el término municipal de Arrecife, prácticamente no se encuentra afectado por las erupciones históricas o de escasos miles de años, habidas en la isla. Ocupa un área donde Únicamente se encuentran materiales emitidos a lo largo del segundo ciclo volcánico, de los dos considerados en la formación de la isla. Su topografía es muy suave, apenas alterada por las laderas de una serie de montañas situadas en su límite oeste. Ello facilita la circulación del jable (arena), empujado por los vientos alisios.

Sin embargo, el elemento más característico está en los arrecifes, que en definitiva le dan el nombre. Esta costa baja, con numerosos arrecifes e islotes determina un litoral muy singular, único en el Archipiélago. A partir de algunos de estos islotes se desarrollaría el puerto y construcciones defensivas, caso del Castillo de San Gabriel y el muelle de Arrecife.

Temperaturas suaves y escasas precipitaciones, son los datos más relevantes del clima. Esta aridez, junto al uso dado al espacio, determinan que la cubierta vegetal natural sea a menudo inexistente o un pobre matorral de sustitución.

Economía

Arrecife fue un modesto puerto en el que se encontraba el silo de los Herrera y unas cuantas construcciones diseminadas. Pero, gracias al comercio de la barrilla y de la cochinilla, logró un importante desarrollo con el lógico reflejo demográfico en el siglo XIX.

Tras un período de crisis, la construcción de su primer muelle comercial en 1908 y el desarrollo del tráfico de los primeros correíllos le permitieron conocer una nueva etapa de prosperidad.

Durante mucho tiempo la base de su actividad económica fue la pesca, tanto la de bajura como la realizada en la próxima costa africana; ella dio origen a una importante industria de salazones y la consiguiente aparición de salinas. Las capturas no sólo atendían el consumo local, sino que abastecían al resto de las islas y otros países africanos.

La pesca sigue ocupando un lugar importante en la economía del municipio, junto con la reactivación del sector servicios motivada por la creciente presencia del turismo, que se instala en zonas próximas a la capital insular.

Cultura popular

El carnaval canario, tan pobre en elementos autóctonos que mantengan su vigencia, tiene aquí una excepción. La Parranda Marinera de Los Buches es una agrupación, compuesta por un grupo de tocadores y cantadores y otro de bailadores. Estos últimos, ataviados de una forma peculiar y con cintas de colores, llevan las caras cubiertas, y enarbolan unos grandes buches o tripas de pescado, con los que van golpeando. Las canciones hacen referencia, mayormente, al mundo de la mar.

El Corpus, tiene también un especial significado, con la elaboración de alfombras a base de sal marina coloreada. Una muestra del aprovechamiento de un recurso, muy abundante en la isla en épocas relativamente cercanas, dado el gran número de salinas existentes, incluso en la misma capital. Las fiestas de San Ginés, en agosto, son las más antiguas de la isla, y están consideradas de interés turístico nacional. Los barquillos de vela latina, constituyen una manifestación deportiva autóctona, y que recoge la tradición de las antiguas embarcaciones dedicadas a la pesca. Por otra parte, aún se siguen realizando embarcaciones de forma artesanal, por los carpinteros de ribera.

Lugares de interés

Destacan de forma especial los dos castillos mencionados, el de San Gabriel y el de San José. Al primero se accede por el bello puente denominado de Las Bolas, característico de la ciudad; construido sobre el islote del Quemado, su bella estampa nos habla de la heroica defensa de los habitantes ante los diversos ataques sufridos. El segundo, el de San José, se sitúa entre los muelles de Naos y Los Mármoles, sobre un promontorio; construido por orden de Carlos III, ha sido restaurado bajo la dirección de César Manrique, quedando convertido en Museo Internacional de Arte Contemporáneo.

Otro punto de interés en la capital es la iglesia dedicada al patrono de la ciudad San Ginés

El litoral, a pesar de su deterioro, sigue siendo prácticamente el único punto de atractivo natural. Junto al Charco de San Ginés, completamente rodeado por edificaciones, y afortunadamente saneado, se pueden señalar los islotes y arrecifes costeros, que definen el paisaje costero de la capital insular. También la Playa del Reducto es un punto de elevado interés en la capital de la isla.



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