La Graciosa es probablemente uno de los pocos lugares de Europa donde todavía no hay carreteras asfaltadas. Es la más desconocida y la que derrocha más serenidad de las Islas Canarias. Aunque el origen del nombre es desconocido, quizás se deba a los fascinantes colores de sus playas y montañas volcánicas y como cambian desde que amanece hasta que desaparece las luz, pintando un paisaje diferente, que evoluciona desde distintos matices de rojo, amarillo a toda la gama de marrones y ocres. Quien busca un lugar diferente esta encantadora Isla está hecha a pedir de boca.
La Graciosa es una isla llana, donde destacan cuatro conjuntos volcánicos bien diferenciados, siendo el complejo de Las Agujas, con sus 266 metros de altitud, la máxima cota.
La isla cuenta con dos núcleos de población que iniciaron su asentamiento acariciando la esperanza de construir un medio de vida mejor del que huían. Los dos pueblos miran hacía Lanzarote.
Caleta de Sebo esta formada por un conjunto de casa blancas y calles de arena. La Graciosa esta situada cerca de uno de los bancos de pesca más ricos del mundo, y esta es la principal fuente de ingresos de sus habitantes. De hecho ese fue el motivo por el que se fundó Caleta de Sebo a mediados del siglo XIX.
Los primeros pobladores de La Graciosa llegaron para trabajar en la factoría de salazón decidiendo quedarse a vivir definitivamente en las isla tras el cierre de la empresa.
Por es, no no debe extrañar, sobre todo al caer la tarde, ver como llegan a la orilla pequeños barcos cargados con la apreciada mercancía de abades, meros, viejas y bicudas, a mujeres atareadas limpiando el pescado en los charcos y a gaviotas alerta volando en círculos. También es muy habitual ver las jareas oreándose al sol, despidiendo destellos y aromas del mar.
Hoy en día, Caleta de Sebo cuenta con unas modernas infraestructuras tanto marítimas como terrestres, así como con todos los servicios (colegio, centro de asistencia sanitaria, farmacia, oficina municipal, sucursal bancaria, etc.), es decir, reúne los servicios imprescindibles para disfrutar e unas vacaciones tranquilas.
Pedro Barba es el segundo asentamiento humano que colonizó la isla de La Graciosa, hoy transformado en un exclusivo y privilegiado núcleo vacacional. Los fundadores de Pedro Barba llegaron en una segunda oleada de familias, que decidieron seguir el ejemplo de los habitantes de Caleta de Sebo. Desde los años treinta hasta los sesenta del siglo XX, esta pequeña aldea de casas bajas, de muros gruesos, de luz exuberante y de mar generoso se transformó en un lugar paraíso hacia donde se dirigió la emigración lanzaroteña.